domingo, 10 de noviembre de 2019

1 CRÓNICAS. CAPÍTULO XXIX

Ofrendas para el templo (Éx 25;35-36)

291El Rey David dijo luego a toda la comunidad:
-Mi hijo Salomón, al que Dios eligió, es joven e inmaduro; sin embargo, la empresa es enorme, porque no se trata de construir una casa cualquiera, sino un templo al Señor Dios. 2Por eso fui haciendo los preparativos según mi capacidad: oro para los objetos de oro, plata para los de plata, bronce, para los de bronce, hierro para los de hierro, madera para el mobiliario, ónice, piedras de engaste, azabache, piedras para mosaicos, toda clase de piedras preciosas y gran cantidad de alabastro. 3Además, por amor al templo de mi Dios, aparte de lo que ya he preparado para el santuario, entrego mis tesoros de oro y plata: 4mil quintales de oro, de oro de Ofir; dos mil cuatrocientos quintales de plata finísima, para recubrir las paredes interiores del templo, 5para los diversos objetos de oro y plata y para los trabajos de los orfebres. ¿Quién quiere hoy ofrecer generosamente al Señor?
6Los cabezas de familia, los jefes de las tribus de Israel, los jefes y oficiales y los superintendentes 7ofrecieron generosamente para la construcción del templo ciento setenta quintales de oro, diez mil dáricos, tres mil cuastrocientos treinta quintales de plata, seis mil ciento setenta y cuatro toneladas de bronce y tres mil cuatrocientas treinta toneladas de hierro. 8Los que tenían piedras preciosas las entregaron a Yejiel, guersonita, para el tesoro del templo. 9El pueblo, lleno de generosidad, se alegraba de ofrecer algo al Señor, y también David sentía gran alegría.

Oración de David

10Entonces bendijo al Señor en presencia de toda la comunidad y dijo:
-Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre y para siempre. 11A ti, Señor, la grandeza, el poder, el honor, la majestad y la gloria, porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. 12Tuyo el reino y el que está por encima de todos. Riqueza y gloria vienen de ti. Todo lo gobiernas. En tus manos están la fuerza y el poder, en tus manos engrandecer y fortalecer a quien quieras. 13Nosotros, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu nombre glorioso. 14Ni yo ni mi pueblo somos nadie para ofrecerte todo esto, porque todo es tuyo, y te ofrecemos lo que tu mano nos ha dado. 15Ante ti somos emigrantes y extranjeros, igual que nuestros padres. Nuestra vida terrena no es más que una sombra sin esperanza. 16Señor, Dios nuestro, todo lo que hemos preparado para construir un templo a tu santo nombre viene de tus manos y a ti te pertenece. 17Sé, Dios mío, que sondeas el corazón y amas la sinceridad. Con sincero corazón te ofrezco todo esto, y veo con alegría a tu pueblo aquí reunido ofreciéndote sus dones. 18Señor, Dios de nuestros padres Abrahán, Isaac e Israel, conserva siempre en tu pueblo esta forma de pensar y de sentir, mantén sus corazones fieles a ti. 19Concede a mi hijo Salomón un corazón íntegro para poner en práctica todos tus preceptos, normas y mandatos, y para edificarte este templo que he proyectado.
20David añadió a toda la comunidad:
-Bendecid al Señor, vuestro Dios.
Toda la comunidad bendijo al Señor, Dios de sus padres, y postrándose rindieron homenaje al Señor y al rey.
21Al día siguiente ofrecieron sacrificios y holocaustos al Señor: mil novillos, mil carneros y mil corderos, con sus libaciones, y numerosos sacrificios por todo Israel. 22Festejaron aquel día comiendo y bebiendo en presencia del Señor. Entronizaron por segunda vez a Salomón, hijo de David, y lo ungieron jefe por la gracia de Dios. A Sadoc lo ungieron sacerdote.

Muerte de David y reinado de Salomón

23Salomón se sentó en el trono del Señor como sucesor de su padre, David, y tuvo éxito. 24Todo Israel le prestó obediencia y todos los generales, los campeones y los hijos del rey David prestaron juramento al nuevo rey. 25El Señor engrandeció a Salomón ante todo Israel y le otorgó una majestad regia que no habían conocido los reyes anteriores de Israel.
26David, hijo de Jesé, fue rey de todo Israel. 27Reinó cuarenta años, siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. 28Murió en buena vejez, colmado de años, riquezas y gloria. Su hijo Salomón le sucedió en el trono. 29Las gestas de David, de la primera a la última, están escritas en los libros de Samuel, el vidente, en la historia del profeta Natán y en la historia del vidente Gad, 30con todo lo referente a su reinado, a sus batallas y lo que le sucedió a él, a Israel y a todos los reinos vecinos.

Explicación

Con su propio ejemplo, David quiere promover una última colecta generosa, como la de Ex 25 y 35-36. El gozo de dar a Dios lo recomienda Eclo 35,8 y de dar a los hombres, 2 Cr 9,7.

29,7 Dárico es el nombre de la moneda acuñada en tiempo de Darío II de Persia (423-404).

29,10-19 La plegaria de David desarrolla estos temas: Dios sobre todo, nosotros ante Dios, nuestros dones y su sentido, súplica por el pueblo y el nuevo rey. Con repeticiones insistentes, el autor expresa el sentido del culto y de las ofrendas: todo es de Dios; de él lo recibimos y a él se lo devolvemos, por el reconocimiento y el don; recibimos los dones que dar y la voluntad de dar; damos de lo que nos dieron y nuestro mejor don es la sinceridad.

29,10 Al principio nombra al patriarca Israel; al final, a los tres patriarcas, en inclusión poco marcada.

29,11 Empieza con el reconocimiento (que inspirará diversos himnos insertos en el Apocalipsis del NT). El "reino y el que está por encima" son la nación israelita y su rey; son la posesión particular del Señor en la tierra. Por tanto, el reino no es propiedad del rey, sino que, referidos ambos a Dios, muestran una diferencia muy relativa.

29,12 Dios comunica a otros de lo suyo, eligiendo hombres y manteniendo la soberanía de la historia. (Se evita el título de "rey" para el hombre y para Dios; no así en el salmo citado en el cap. 16).

29,14 La segunda parte es modelo de "ofertorio litúrgico: "que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos".

29,15 Véase Sal 39,13. Siendo la tierra propiedad de Dios, el hombre se encuentra como emigrante. Es decir, referido y abierto a Dios, su existencia y pertenencia al mundo se relativiza. En el culto, cerrando el circuito de Dios a Dios, parece que culmina esa vida precaria. El autor no sabe superar la radical limitación de la existencia terrena (véase 2 Sm 14,14), y, sin embargo, sus personajes son capaces de alegría auténtica.

29,17 Esta sinceridad profunda es totalmente distinta del pánico numinoso que doblega al hombre ante Dios y lo fuerza bajo el miedo a ofrecer sus sacrificios; también es radicalmente opuesta al cálculo de la religión del do ut des.

29,18 La mirada del rey anciano se remonta hacia el pasado hasta los patriarcas del pueblo y quiere abarcar el futuro del pueblo con su plegaria. Su último legado, más que el templo material, es una súplica por la actitud vital del pueblo.

Esta plegaria ha de pesar más que los largos capítulos organizativos. Ella condena el ritualismo mecánico de un culto extrínseco. Y también condena, en el último verso, un culto separado del cumplimiento de los mandatos.

29,21-22 La ceremonia litúrgica de los sacrificios se celebra al día siguiente. Hay sacrificios de comunión y el consiguiente banquete sacro.

29,23-25 Desaparecen todas las intrigas de los hermanos ambiciosos del trono (1 Re 1-2).

29,29-30 Las fuentes citadas son probablemente los capítulos correspondientes de Samuel y Reyes. Es tradicional atribuir estos libros a "profetas antiguos", y nuestro autor sugiere nombres que le parecen razonables, dando un título distinto, aunque equivalente a cada uno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario