domingo, 10 de noviembre de 2019

1 CRÓNICAS. CAPÍTULO XIII.

El arca, transportada a Jerusalén (2 Sm 6,2-11)

131David consultó a sus mandos, jefes y oficiales. 2Después dijo a toda la asamblea de Israel:
-Si os parece bien, y si el Señor, nuestro Dios, lo aprueba, vamos a invitar a nuestros hermanos que se han quedado en el territorio de Israel y a los sacerdotes y levitas en sus ciudades y ejidos a que se reúnan con nosotros. 3Luego traeremos el arca de nuestro Dios, porque en vida de Saúl no la hemos consultado.
4El pueblo aprobó la idea y la comunidad decidió ponerla en práctica. 5Entonces David reunió a todos los israelitas, desde el torrente de Egipto hasta la entrada en Jamat, para transportar el arca de Dios desde Quiriat Yearim*. 6David y todo Israel fueron a Balaá, es decir, Quiriat Yearim de Judá, para trasladar el arca de Dios, que lleva la inscripción <<Señor entronizado sobre los querubines>>.
7Pusieron el arca de Dios en un carro nuevo y la sacaron de casa de Abinadab. Uzá y Ajió guiaban el carro. 8David y los israelitas iban danzando ante Dios con todo entusiasmo, cantando al son de cítaras y arpas, panderos, sonajas y trompetas. 9Cuando llegaron a la era de Quidón, los bueyes tropezaron, y Uzá alargó la mano para sujetar el arca. 10El Señor se encolerizó contra Uzá por haber alargado la mano  al arca, y murió allí  mismo, delante de Dios. 11David se entristeció porque el Señor había arremetido contra Uzá, y puso a aquel sitio el nombre de Arremetida de Uzá, y así se le llama ahora. 12Aquel día David temió a Dios y dijo:
-¿Cómo voy a llevar a mi casa el arca de Dios?
13Y no la llevó a su casa, a la Ciudad de David, sino que la trasladó a casa de Obededón, el de Gat. 14El arca de Dios estuvo tres meses en casa de Obededón, y el Señor bendijo a la familia de Obededón y todas sus cosas.

Explicación.

13-15 Respecto a 2 Sm, la traslación del arca a Jerusalén sigue un orden inverso. Allí teníamos primero un par de batallas con los filisteos y después la traslación en dos etapas; aquí las batallas con los filisteos se leen dividiendo las dos etapas. Así resulta que el primer acto oficial de David, después de su coronación, es decidir la traslación y realizar la primera etapa; viene la interrupción de las batallas y después realiza la segunda etapa. Este bloque es tan largo como la coronación. Se describe con más detalle la ceremonia y nos perdemos las andanzas del arca descritas en los libros de Samuel; así no se nos dice cómo llega el arca a Quiriat Ye´arim (= Villasotos).

13,1-5 David celebra consejo, primero con sus oficiales, después con la asamblea allí presente, y añade la consulta a Dios, que se haría por medio de un oráculo; la misma arca pudo ser el medio de la consulta. Según el contexto, se encontraban aún en Hebrón; el punto de vista es Jerusalén. La traslación tiene que ser una fiesta de peregrinación de todo Israel, cuyos límites extiende el autor enfáticamente al norte y al sur más allá del territorio de las doce tribus, abarcando los dominios imperiales.

13,6 * = Villasotos.

13,7-11 El autor sigue de cerca a 2 Sm 6,2-11. El incidente le interesa porque subraya la división de funciones, que conocemos por la tradición sacerdotal de Lv y Nm. Uzá y Aijó no eran levitas; podían guiar el carro, pero no tocar el arca, cosa reservada a los levitas. Menos mal que el castigo de la profanación se limitó al culpable, y la descarga de sacralidad no afectó a toda la congregación, como podía suceder a causa del atentado. El culpable fue ejecutado por Dios mismo, sin intervención humana. Es algo como el círculo sagrado del Sinaí, donde ningún profano podía penetrar, bajo pena de muerte (Éx 19,21). Tampoco David era de linaje sacerdotal o levítico; de ahí su temor sagrado. El arca aparece ya como objeto numinoso, con su doble virtud de fulminar y bendecir.

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