domingo, 10 de noviembre de 2019

1 CRÓNICAS. CAPÍTULO XI.

David, rey de Israel (2 Sm 5,1-3.6-10; 23,8-39)

111Los israelitas se reunieron con David en Hebrón y le dijeron:
2-Mira, somos de la misma sangre. Ya antes, cuando todavía era Saúl rey, tú eras el verdadero general de Israel. El Señor, tu Dios, te dijo: <<Tú, pastorearás a mi pueblo, Israel; tú serás jefe de mi pueblo, Israel".
3Fueron, pues, a Hebrón todos los concejales de Israel a visitar al rey. David hizo un pacto con ellos delante del Señor y ellos ungieron a David rey de Israel, como había dicho el Señor por medio de Samuel.

Conquista de Jerusalén

4David y los israelitas marcharon sobre Jerusalén, es decir, Jebús, cuyo territorio estaba en manos de los jebuseos. 5Los habitantes de Jebús dijeron a David:
-No entrarás aquí.
Pero David conquistó el alcázar de Sión, la Ciudad de David.
6David había prometido:
-Al primero que mate a un jebuseo lo nombro general en jefe.
Joab, hijo de Seruyá, subió el primero y llegó a general.
7David se instaló en el alcázar, que por eso se llama Ciudad de David. 8Ensanchó la ciudad a partir del terraplén, mientras Joab restauraba el resto de la ciudad. 9David iba creciendo en poderío y el Señor de los ejércitos estaba con él.
10Capitanes de David que se distinguieron durante su reinado y que con todo Israel lo nombraron rey, como había predicho el Señor a Israel. 11Lista de los campeones de David:
Yasobeán, el jaquemonita, primero de la terna, que blandió su lanza y mató a trescientos en una sola arremetida.
12Segundo, Eleazar, hijo de Dodó, el ajojita; también pertenecía a la terna. 13Estuvo con David en Fesdamín, cuando los filisteos se concentraron allí para el combate; había una parcela toda sembrada de cebada. 14El ejército huía ante los filisteos, pero él se situó en medio de la parcela, la defendió y mató a los filisteos. El Señor concedió una gran victoria.
15Tres de los treinta bajaron a la peña, al refugio de Adulán, donde se encontraba David mientras una banda de filisteos acampaba en Valrefaín. 16David estaba entonces en el refugio, y la guarnición filistea ocupaba Belén. 17David sintió sed y exclamó:
-¡Quién me diera agua, la del pozo que hay junto a la puerta de Belén!
18Los tres irrumpieron en el campamento filisteo, sacaron agua del pozo, junto a la puerta de Belén, y se la llevaron a David. Pero David no quiso beberla, sino que la derramó como obsequio al Señor, 19diciendo:
-¡Líbreme Dios de hacerlo! Sería beber la sangre de estos hombres, que han arriesgado su vida para traerla.
Y no quiso beberla. Estas fueron las hazañas de los tres campeones.
20Abisay, hermano de Joab, era jefe de los treinta. Blandiendo su lanza, mató a trescientos y ganó renombre entre los treinta; 21destacó entre ellós y fue su jefe, pero no les llegó a los tres.
22Benayas, hijo de Yehoyadá, natural de Cabseel, era un tipo aguerrido, pródigo en hazañas. Mató a los dos moabitas hijos de Ariel y bajó a matar al león en la cisterna el día de la nieve. 23Mató también a un egipcio que medía dos metros y medio y empuñaba una lanza del tamaño de un enjullo de tejedor; Benayas fue hacia él con un palo, le arrebató la lanza y con ella la mató. 24Esas fueron las hazañas de Benayas, hijo de Yehoyadá, con las cuales ganó renombre entre los treinta campeones. 25Destacó entre ellos, pero no les llegó a los tres. David lo puso al frente de su escolta.
26Los guerreros más famosos eran:
Asael, hermano de Joab. Eljanán, hijo de Dodó, de Belén.
27Samot, el de Jarod. Jeles, el pelteo.
28Irá, hijo de Iqués, de Tecua. Abiezer, de Anatot.
29Sibcay, el jusita. Ilay, el ajojita.
30Mahray, de Netof. Jéled, hijo de Baná, de Netof.
31Itay, hijo de Ribay, de Guibeá de Benjamín. Benayas, de Piratón.
32Juray, de Río Gaas. Abiel, de Arabá.
33Azmaut, de Bajurín. Elyajbá, el saalbonita.
34Yasán, el gunita. Jonatán, hijo de Sagué, de Arar.
35Ajián, hijo de Sacar, el ararita. Elifal, hijo de Ur.
36Jefer, de Mequerá. Ajías, el pelteo.
37Jesró, de Carmel*. Naaray, hijo de Ezbay.
38Joel, hermano de Natán. Mibjar, hijo de Hagrí.
39Sélec, el amonita. Najeray, Beerot*, escudero de Joab, hijo de Seruyá.
40Irá, de Yatir. Gareb, de Yatir.
41Urías, el hitita. Zabad, hijo de Ajlay.
42Adiná, hijo de Sizá, el rubenita, jefe de los rubenitas, y con él treinta.
43Janán, hijo de Maacá. Josafat, el mitnita.
44Uzías, de Astarot. Samá y Yeguiel, hjos de Jotán, de Aroer.
45Yediel, hjo de Simrí. Yojá, su hermano, el tisita.
46Eliel, el majavita. Yeribay y Yosavías, hijos de Elnaan. Yitmá, el moabita.
47Eliel, Obed y Yasiel, de Sobá.

Explicación.

11-12 La coronación real de David también está muy simplificada. Desaparece la primera coronación, que hizo de David rey del territorio meridional, rival del reino de Saúl. De golpe surge David como rey de todo el territorio unificado, de todas las tribus de Israel: surge en un plebiscito unánime, preparado por anteriores adhesiones. Al mismo tiempo desaparece la brillante y penosa carrera de David, tan dramáticamente contada en el primer libro de Samuel; sólo quedan nombres y alusiones fugaces.

11,4-9 La conquista de Jerusalén está fuera de su puesto cronológico. No importa; porque el autor quiere aunar desde el principio la elección de David y la elección de la capital, aunque la coronación se celebre en Hebrón. Por algo Josué y los suyos no pudieron conquistar el enclave jebuseo: se le reservaba a David, para que su nombre entrase en la lista de los conquistadores de la tierra prometida.

11,10 En una mirada retrospectiva, no cronológica, desde la cumbre de la coronación, asistimos a una especie de leva de nombres ilustres, incluso de personajes que se incorporaron y se distinguieron más tarde. La lista de los Treinta es más larga que la recogida en el libro de Samuel; treinta, más que un número exacto, es una categoría militar. La predicción profética está citada en el v. 2; podemos pensar en 1 Sm 15,28.

11,37 * = La Vega.

11,39 * = Pozos.

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