domingo, 10 de noviembre de 2019

1 CRÓNICAS. CAPÍTULO XVIII.

Victorias de David (2 Sm 8,1-18)

181Más adelante David derrotó a los filisteos y los sometió, arrebatándoles Gat y su distrito. 2Derrotó a Moab, y los moabitas sirvieron a David en calidad de vasallos tributarios. 3Derrotó también a Adadhézer, rey de Sobá, en Jamat, cuando iba a establecer su soberanía en la región del Éufrates. 4David le capturó mil carros, siete mil jinetes y veinte mil soldados de infantería, y desjarretó los caballos de tiro, dejando el tiro de cien carros. 5Los sirios de Damasco acudieron en auxilio de Adadhézer, rey de Sobá, pero David les mató veintidós mil hombres, 6e impuso gobernadores a los sirios de Damasco, que quedaron como vasallos tributarios de David. El Señor dio a David la victoria en todas sus campañas. 7Recogió las insignias de oro que llevaban los oficiales de Adadhézer y las llevó a Jerusalén. 8Y en Tibjat y Cun, poblaciones de Adadhézer, tomó una cantidad enorme de bronce, con las que Salomón hizo el depósito, las columnas y los utensilios de bronce.
9Tou, rey de Jamat, oyó que David había derrotado al ejército de Adadhézer, rey de Sobá, 10y despachó a su hijo Dorán para saludar al rey David y darle la enhorabuena por el combate y la derrota de Adadhézer, porque Adadhézer atacaba a Tou con frecuencia. Dorán llevó una vajilla de oro, plata y bronce. 11El rey David consagró al Señor estos regalos, añadiéndolos a la plata y al oro que había tomado a las naciones de Edom, Moab, los amonitas, filisteos y Amalec.
12Abisay, hijo de Seruyá, derrotó a Edom en Gue Hammélaj*, matándole dieciocho mil hombres; 13impuso gobernadores a Edom, que quedó como vasallo de David.
14El Señor dio a David la victoria en todas sus campañas. David reinó en todo Israel y gobernó con justicia y rectitud a su pueblo. 15Joab, hijo de Seruyá, era general en jefe del ejército. Josafat, hijo de Ajilud, heraldo. 16Sadoc, hijo de Ajitob, y Ajimélec, hijo de Abiatar, sacerdotes. Sausá, cronista. 17Benayas, hijo de Yehoyadá, jefe de los quereteos y pelteos. Los hijos de David ocupaban los primeros puestos junto al rey.

Explicación.

18-20 Victorias de David sobre filisteos, moabitas, sirios, edomitas, amonitas y otra vez filisteos. Sigue muy de cerca el modelo de 2 Sm. Son particularmente importantes las omisiones. 

18,2 Suprime la cruel represalia de David contra los moabitas.

18,4 Añade los mil carros y convierte los mil setecientos jinetes en siete mil.

18,8 Adición: el botín de guerra queda reservado para el templo.

18,12 La muerte de 18 000 hombres no se carga a cuenta de David, sino a cuenta de uno de sus generales; en 2 Sm los muertos eran ocho mil.

* = Vallelasal.

18,14 Este verso completa el esquema: paz en las fronteras - justicia en el interior.

1 CRÓNICAS. CAPÍTULO XVII.

Promesa dinástica y oración de David (2 Sm 7,1-29)

171Cuando David se estableció en su casa, le dijo al profeta Natán:
-Mira, yo estoy viviendo en una casa de cedro, y el arca de la alianza del Señor está debajo de unos toldos.
2Natán le respondió:
-Anda, haz lo que tienes pensado, que Dios está contigo.
3Pero aquella noche recibió Natán esta palabra de Dios:
4-Ve a decir a mi siervo David: Así dice el Señor: No serás tú quien me construya la casa para habitar. 5Desde el día en que liberé a Israel hasta hoy no he habitado en una casa, sino que he ido de tienda en tienda y de santuario en santuario. 6Y en todo el tiempo que viajé de acá para allá con los israelitas, ¿encargué acaso a algún juez de Israel, a los que mandé gobernar a mi pueblo, que me construyese una casa de cedro? 7Pues bien, di esto a mi siervo David: Así dice el Señor de los ejércitos: Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para ser jefe de mi pueblo, Israel. 8Yo he estado contigo en todas tus empresas: he aniquilado a todos tus enemigos. Te haré famoso, como a los más famosos de la tierra; daré una tierra a mi pueblo, Israel, 9lo plantaré para que viva en ella sin sobresaltos, sin que vuelvan a abusar de él los malvados como antaño, 10cuando nombré jueces en mi pueblo, Israel, y humillé a todos sus enemigos; además, te comunico que el Señor te dará una dinastía. 11Y cuando te llegue el momento de irte con tus padres, estableceré después de ti a un descendiente tuyo, a uno de tus hijos, y consolidaré su reino. 12Él me edificará un templo y yo consolidaré su trono para siempre. 13Yo seré para él un padre, él será para mí un hijo; y no le retiraré mi lealtad, como se la retiré a tu predecesor. 14Lo estableceré para siempre en mi casa y en mi reino y su trono permanecerá eternamente.
15Natán comunicó a David toda la visión y todas estas palabras. 16Entonces el rey David fue a presentarse ante el Señor, y dijo:
-¿Quién soy yo, Señor, Dios, y qué es mi familia para que me hayas hecho llegar hasta aquí? 17Y por si fuera poco para ti, Dios mío, has hecho a la casa de tu siervo una promesa para el futuro, mientras existan hombres, Señor, Dios. 18¿Qué más puede añadir David en tu honor, si tú conoces a tu siervo? 19Señor, por amor a tu siervo y según tus designios, han sido magnánimos con tu siervo, revelando todas estas maravillas. 20Señor, como hemos oído, no hay nadie como tú, no hay Dios fuera de ti. 21¿Y qué nación hay en el mundo como tu pueblo, Israel, al que Dios ha venido a librar para hacerlo suyo y ganarte renombre con prodigios terribles en su favor, expulsando a las naciones ante el pueblo que libraste de Egipto? 22Has establecido a tu pueblo, Israel, como pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, eres su Dios. 23Ahora, pues, Señor, mantén siempre la promesa que has hecho a tu siervo y su familia, cumple tu palabra. 24Que tu nombre perdure y sea siempre famoso. Que digan: <<El Señor de los ejércitos es Dios de Israel>>. Y que la casa de David permanezca en tu presencia. 25Tú, Dios mío, has revelado a tu siervo que le edificarás una casa; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. 26Ahora, Señor, tú eres el Dios verdadero, y has hecho esta promesa a tu siervo. 27Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo para que esté siempre en tu presencia; porque lo que tú, Señor, bendices, queda bendito para siempre.

Explicación.

17 Según la tradición oficial, David quiso construir un templo al Señor, y el Señor no se lo permitió por su pasado belicoso; a su hijo Salomón, el pacífico, tocaría tal honor. Había que respetar esta tradición, y el autor la recoge en el presente capítulo; incluso en los dos siguientes nos muestra a David empeñado en batallas y ganando victorias, o sea, haciéndose incapaz de construir el templo. Pero ya que es imposible cambiar lo que todos saben, el autor, con sus adiciones, hará de David el autor moral del templo.

Él adquiere el terreno (cap. 21, según la tradición), reúne los materiales para la construcción (22), sacerdotes (24), cantores (25), porteros o guardianes (26). Después de terminar rápidamente la organización militar y administrativa del reino (27), él mismo prepara y consuma la sucesión dinástica. Los trámites y ceremonias de dicha sucesión están totalmente polarizados por el templo. Después puede morir tranquilo.

Esta imagen no se parece mucho a la que ofrecía la tradición, tan humana y dramática. En compensación, la importancia del templo crece sin medida. Es como si las personas, incluso el gran David, vivieran simplemente para realizar esa obra material; que para el autor no es simplemente material, porque significa la presencia del Señor dando ser y persistencia a su pueblo.

El capítulo sigue muy de cerca, con ligeros retoques, a 2 Sm 7.

17,1 Esta alianza del Señor ligada al arca es la alianza mosaica, a la que el autor alude de varios modos, evitando darle importancia primordial.

17,6 Las andanzas por el desierto y los cambios durante la era de los Jueces tienen valor ejemplar, revelan algo importante sobre la presencia y asistencia del Señor. Ahora la monarquía estable de David introduce un elemento nuevo, también al servicio de esa revelación.

17,11 Subraya el carácter individual de la promesa: el descendiente es Salomón.

17,14 Israel seguirá siendo casa y reino del Señor; por eso el rey no será más que vasallo o virrey.

17,21 En 2 Sm 7 es el pueblo quien ganó renombre.

17,24 El nombre del Señor "perdura" en la invocación del pueblo y el reconocimiento de los extranjeros.

17,25 En vez de "Dios de Israel" dice "Dios mío", indicando la relación personal.

1 CRÓNICAS. CAPÍTULO XVI.

El arca en la tienda (2 Sm 6,17-19)

161Metieron el arca de Dios y la instalaron en el centro de la tienda que David le habá preparado. Ofrecieron holocaustos y sacrificios de comunión a Dios, 2y cuando David terminó de ofrecerlos bendijo al pueblo en nombre del Señor. 3Luego repartió a todos los israelitas, hombres y mujeres, un bollo de pan, una tajada de carne y un pastel de uvas pasas a cada uno.
4A Algunos levitas los puso al servicio del arca del Señor para que invocasen, dieran gracias y alabasen al Señor, Dios de Israel. 5Asaf, jefe; Zacarías, segundo; luego Uziel, Seiramot, Yejiel, Matitías, Eliab, Benayas, Obededón y Yeguiel, con arpas y cítaras. Asaf tocaba los platillos. 6Los sacerdotes Benayas y Yajziel tocaban las trompetas a diario delante del arca de la alianza de Dios. 7Aquel día, por medio de Asaf y sus hermanos, inauguró David la alabanza del Señor:

8Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
informad de sus hazañas
a los pueblos;
9cantadle
al son de instrumentos,
comentad todas sus maravillas;
10gloriaos de su nombre santo,
que se alegren
los que buscan al Señor.
11Recurrid al Señor y a su poder,
buscad siempre su presencia.
12Recordad
las maravillas que hizo,
sus prodigios
y las sentencias de su boca.
13¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
14El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda su tierra.
15Se acuerda siempre
de su alianza,
de la palabra dada,
por mil generaciones;
16de la alianza sellada
con Abrahán,
y el juramento hecho a Isaac,
17confirmado como ley
para Jacob,
como alianza eterna para Israel;
18<<A ti te daré el país cananeo
como lote de tu heredad>>.
19Cuando eran
unos pocos mortales,
contados y emigrantes en el país,
20cuando erraban
de pueblo en pueblo,
de un reino a otra nación,
21a nadie le permitió oprimirlos
y por ello castigó a reyes:
22<<No toquéis a mis ungidos,
no maltratéis a mis profetas>>.
23Cantad al Señor la tierra entera,
pregonad día tras día su victoria.
24Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas
a todas las naciones;
25porque es grande el Señor
y muy digno de alabanza;
más temible
que todos los dioses.
26Pues los dioses de los paganos
son apariencia,
mientras que el Señor
hizo los cielos;
27honor y majestad
están en su presencia,
fuerza y belleza en su santuario.
28Tributad al Señor,
familias de los pueblos,
tributad al Señor gloria y poder,
29tributad al Señor
la gloria de su nombre,
entrad en sus atrios
trayéndole ofrendas;
postraos ante el Señor
en el atrio sagrado,
30tiemble en su presencia
la tierra entera.
Él afianzó el orbe y no vacilará.
31Alégrense los cielos
goce la tierra,
y digan los pueblos:
<<El Señor es rey>>.
32Retumbe el mar
y cuanto contiene,
exulte la campiña
y cuanto hay en ella,
33aclamen los árboles silvestres
delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra.
34Dad gracias al Señor
porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
35Decid:
Sálvanos, Señor Dios nuestro,
reúnenos de entre los paganos,
y daremos gracias
a tu santo nombre
y alabarte será nuestra gloria.
36Bendito el Señor
Dios de Israel,
desde siempre y por siempre.
Todo el pueblo respondió:
<<¡Amen! ¡Aleluya!>>.
37A Asaf y a sus hermanos los dejó al cuidado del arca de la alianza del Señor para que prestasen ante ella su servicio permanente, según los ritos de cada día. 38A Obededón, hijo de Yedutún a Josá y a sesenta y ocho de su familia los nombró porteros. 39Al sacerdote Sadoc y a sus hermanos los sacerdotes los encargó del santuario del Señor, que se encontraba en la ermita de Guibeá, 40para que diariamente ofreciesen al Señor en el altar el holocausto matutino y el vespertino, de acuerdo con todo lo escrito en la Ley que el Señor dictó a Israel. 41Con ellos, Hemán, Yedutún y los demás escogidos y designados nominalmente para cantar al Señor: <<Es eterna su misericordia>>. 42Estos tenían trompetas, platillos y otros instrumentos para acompañar los cantos del Señor. Los hijos de Yedutún eran porteros.
43Despues se marcharon todos, cada cual a su casa, y David se dirigió a bendecir a su casa.

Explicación.

16,4-7 Una vez que el arca está instalada, ya no recibe sacrificios de animales, sino la ofrenda de la alabanza. Un don más espiritual, más artístico, menos dramático. Los instrumentos musicales y la palabra poética relevan a los mugidos de las víctimas, la sangre a borbotones, la grasa chisporroteante. Hay que comparar la presente complacencia en la música vocal e instrumental con la refinada clasificación de Lv 1-8: ¿es el autor consciente del constraste?; ¿quiere subrayarlo?, o ¿pretende más bien ofrecer un complemento? La manera de hablar, el tono enfático favorecen la primera interpretación. Al proyectar hacia David, hacia el momento original del culto en Jerusalén la función de la música, el autor parece asignarle un valor de primicia.

16,4 Menciona sólo acción de gracias y alabanza, omite o no recoge la súplica; la invocación se reparte por todos los géneros. El salterio nos da un repertorio más rico.

16,8-36 El primer ejemplo de himno que nos ofrece es una composición de tres fragmentos, con ligeros retoques: 8-22 procede de Sal 105,1-15; 23-33, de Sal 96,1-13; 34-36, de Sal 106,1.47-48. Esta manera de componer, para usos litúrgicos, la conocemos por el mismo salterio, por ejemplo, Sal 108.

La primera pieza canta la palabra de Dios en forma de promesa a los patriarcas; se interrumpe muy pronto, en la etapa de peregrinación de Abrahán por Canaán y Egipto. Esto significa saltarse a Moisés, el liberador de Egipto y guía por el desierto, para empalmar directamente con el patriarca. Las últimas palabras citadas tendrían una resonancia particular para los repatriados de Babilonia.

Cuando tocaría hablar de la entrada en la tierra para tomar posesión -versos finales del salmo-, el autor introduce un canto a la realeza del Señor, a quien vienen procesionalmente a rendir homenaje. La venida de Egipto, la vuelta del destierro adquieren la figura de una peregrinación litúrgica. David y su pueblo reconocen al Señor como rey universal de todos los pueblos y del cosmos.

La conclusión es convencional y tiene cabida en diversos contextos.

16,16-17 La alianza con los patriarcas se actualiza en el reinado de David, sin pasar por la alianza del Sinaí.

16,33 En virtud del uso litúrgico concreto, la entrada del arca en Jerusalén es el ingreso del Señor para reinar en el mundo.

16,35 La petición supone una diáspora de los judíos.

16,39-40 Como todavía no se ha construido el templo, algunos santuarios locales siguen en funciones, concretamente la ermita de Gabaón (= Loma), adonde irá Salomón a consultar al Señor.

En dicho santuario, dotado de un altar, continúan los sacrificios, pero no falta la presencia de la música.


1 CRÓNICAS. CAPÍTULO XV.

Traslado del arca a Jerusalén (2 Sm 6,12-16)

151David se construyó un palacio en la Ciudad de David, preparó un lugar para el arca de Dios y le levantó una tienda. 2Entonces dio una orden:
-Nadie puede transportar el arca de Dios a excepción de los levitas, porque a ellos los ha elegido el Señor para transportar el arca y para servirle a él eternamente.
3David congregó en Jerusalén a todos los israelitas para trasladar el arca del Señor al lugar que le había preparado. 4Luego reunió a los hijos de Aarón y a los levitas.
5Hijos de Quehat: el príncipe Uriel y ciento veinte de su familia. 6Hijos de Merarí: el príncipe Asayas y doscientos veinte de su familia. 7Hijos de Guersón: el príncipe Joel y ciento treinta de su familia. 8Hijos de Elisafán: el príncipe Semayas y doscientos de su familia. 9Hijos de Hebrón: el príncipe Eliel y ochenta de su familia. 10Hijos de Uziel: el príncipe Aminadab y ciento doce de su familia.
11David llamó también a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asayas, Joel, Semayas, Eliel y Aminadab, 12y les dijo:
-Vosotros sois los cabeas de familia de los levitas: purificaos vosotros y vuestros hermanos para subir el arca del Señor, Dios de Israel, al lugar que le he preparado. 13La primera vez no estabais presentes ni consultamos al Señor, como es debido; por eso el Señor, nuestro Dios abrió una brecha entre nosotros.
14Los sacerdotes y levitas se purificaron para trasladar el arca del Señor, Dios de Israel. 15Luego los levitas se echaron los varales a los hombros y levantaron en peso el arca de Dios, tal como había mandado Moisés por orden del Señor.
16David mandó a los jefes de los levitas organizar a los cantores de sus familias para que entonasen cantos festivos acompañados de instrumentos, arpas, cítaras y platillos. 17Los levitas se lo encomendaron a Hemán, hijo de Joel; a su pariente Asaf, hijo de Baraquías, y a Etán, hijo de Cusayas, descendiente de Merarí y pariente de los anteriores. 18Junto con ellos, en segundo puesto, a sus parientes Zacarías, hijo de Yaziel, Semiramot, Yejiel, Uní, Eliab, Benayas, Maseyas, Matitías, Eliflehu, Micneyas, Obededón y Yeguiel, porteros.
19Los cantores Hemán, Asaf y Etán tocaban platillos de bronce. 20Zacarías, Yaziel, Semiramot, Yejiel, Uní, Eliab, Maseyas y Benayas tenían arpas agudas. 21Matitías, Eliflehu, Micneyas, Obededón, Yeguiel y Azazías tenían cítaras de octava para dirigir el canto. 22Quenanías, jefe de los levitas, entonaba porque era experto. 23Baraquías y Elcaná eran porteros del arca. 24Los sacerdotes Sebanías, Josafat, Natanael, Amasay, Zacarías, Benayas y Eliezaer tocaban las trompetas delante del arca de Dios. Obededón y Yejías eran porteros del arca.
25David, los concejales de Israel y los generales fueron a trasladar el arca de la alianza del Señor desde la casa de OBededón con gran fiesta. 26Y por haber protegido Dios a los levitas que la transportaban sacrificaron siete becerros y siete carneros. 27David vestía un manto de lino, igual que todos los levitas (los portadores del arca y los cantores) y que Quenanías, director del coro. David llevaba también un roquete de lino. 28Todo Israel acompañaba al arca de la alianza del Señor entre vítores, al son de trompas, trompetas y platillos y tocando arpas y cítaras. 29Cuando el arca de la alianza del Señor entraba en la Ciudad de David, Mical, hija de Saúl, estaba mirando por la ventana, y al ver al rey David haciendo cabriolas y bailando lo despreció en su interior.

Explicación.

15 Como un cronista provinciano o local o de cofradía, el autor disfruta describiendo ampliamente festejos religiosos. Aprovechando los datos sobrios de 2 Sm 6, construye un capítulo lleno de nombres y ceremonias perfectamente organizadas. El entusiasmo espontáneo del rey David se transforma en organización minuciosa de ritos y funciones; el contraste dramático de David con Mical pierde importancia y se convierte en apéndice.

15,1 Una tienda: porque todavía es morada provisional, hasta que se construya el templo. La Ciudad de David designa un sector limitado de la capital.

15,2 Véase Dt 10,8.

15,3 Con gran énfasis usa el verbo congregar, qhl, y menciona a "todo Israel": es una fiesta nacional, como la de la coronación.

15,5-10 A las tres familias levíticas clásicas añade tres familias de Quehatitas con el mismo rango.

15,11 Sadoc y Abiatar todavía no son las dos ramas rivales.

15,12 La purificación exigía un tiempo antes de la ceremonia (Éx 19,10.15).

15,15 Sobre el transporte, véase Éx 25,13-14.

15,16-24 Es patente la afición del autor por la música litúrgica. Muchos piensan que el autor era miembro del gremio. Antes de la organización del cap. 16, leemos aquí algunos datos anticipados. Una orquesta reducida a cuerda y percusión; los tres "cantores" directores tocan los platillos; las trompetas se reservan a siete sacerdotes (Nm 10,8), que las tocan en otro momento. Interpretando dos palabras enigmáticas, pensamos que arpas y cítaras se distinguen por la afinación y se reparten en dos grupos, de ocho y de cuatro.

15,20 Texto dudoso.

15,21 Texto dudoso.

15,26 La protección consistió en no fulminarlos. Los sacrificios son de acción de gracias.

15,27 El vestido de David no es clerical, pero sí toca al servicio del templo, como lo muestra el ejemplo de Samuel (1 Sm 2,18).

15,29 Al reducir de tamaño el incidente con Mical, el autor pierde una ocasión de inculcar la correspondencia pecado-castigo; quizá quiso evitar las palabras humildes del rey.

1 CRÓNICAS. CAPÍTULO XIV.

David, en Jerusalén (2 Sm 5,11-16)

141Jurán, rey de Tiro, mandó una embajada a David con madera de cedro, albañiles y carpinteros para construirle un palacio. 2Así comprendió David que el Señor lo consolidaba como rey de Israel y que engrandecía extraordinariamente su reino por amor a su pueblo, Israel.
3David tomó en Jerusalén otras esposas y engendró más hijos e hijas.
4Nombres de los hijos que tuvo en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón, 5Yibjar, Elisúa, Elpálet, 6Nogah, Néfeg, Yafía, 7Elisamá, Belyadá y Elifálet.

Batallas con los filisteos (2 Sm 5,17-25)

8Cuando los filisteos oyeron que habían ungido a David rey de todo Israel, subieron todos a por él. David se enteró y les salió al encuentro. 9Los filisteos habían llegado y se habían desplegado en Valrefaín. 10David consultó a Dios:
-¿Puedo atacar a los filisteos? ¿Me los entregarás?
El Señor le respondió:
-Atácalos, que yo te los entrego.
11Los atacó en Baal Perasin* y allí los derrotó. Y comentó David:
-Dios ha abierto por mi mano una brecha en el frente enemigo, como brecha en un dique.
(Por eso a aquel sitio lo llaman Baal Perasim).
12Los filisteos dejaron abandonados allí sus dioses y David mandó que los quemasen.
13Los filisteos hicieron otra incursión y se desplegaron en el valle. 14David consultó de nuevo a Dios, que le respondió:
-No ataques. Rodéalos por detrás, sin enfrentarte con ellos, y luego los atacas frente a las moreras. 15Cuando sientas rumor de pasos en la copa de las moreras, lánzate al ataque, porque Dios sale delante de ti a derrotar al ejército filisteo.
16David hizo como le mandó Dios y derrotaron al ejército filisteo dese Guibeá hasta Guézer. 17La fama de David se extendió por todo el territorio y el Señor hizo que todos los pueblos lo temieran.

Explicación.

14 En una composición literaria, no cronológica, que sigue con pocas variantes el modelo de 2 Sm, el autor presenta también a David como figura polar en medio de otras naciones. La benevolencia de los tirios les acarrea la paz y buenos negocios, la malevolencia de los filisteos les acarrea derrotas. David comienza a decidir la suerte de sus vecinos. Y, como otro hombre después del diluvio (Gn 9,7), impone temor y respeto alrededor.

14,3-7 Como Hebrón ha sido simplemente el lugar de la coronación, el autor no ha hablado de hijos nacidos en Hebrón; por eso extraña la expresión "otras esposas". Lo que falta se encuentra en la genealogía (3,1-4).

14,11 * = Las Brechas.

14,12 En vez de seguir la versión de su fuente (2 Sm 5,21), el autor prefiere seguir las prescripciones de Dt 7,5.25; 12,3: David no recoge los dioses como trofeo, siguiendo la costumbre de otros pueblos, sino que los quema.

1 CRÓNICAS. CAPÍTULO XIII.

El arca, transportada a Jerusalén (2 Sm 6,2-11)

131David consultó a sus mandos, jefes y oficiales. 2Después dijo a toda la asamblea de Israel:
-Si os parece bien, y si el Señor, nuestro Dios, lo aprueba, vamos a invitar a nuestros hermanos que se han quedado en el territorio de Israel y a los sacerdotes y levitas en sus ciudades y ejidos a que se reúnan con nosotros. 3Luego traeremos el arca de nuestro Dios, porque en vida de Saúl no la hemos consultado.
4El pueblo aprobó la idea y la comunidad decidió ponerla en práctica. 5Entonces David reunió a todos los israelitas, desde el torrente de Egipto hasta la entrada en Jamat, para transportar el arca de Dios desde Quiriat Yearim*. 6David y todo Israel fueron a Balaá, es decir, Quiriat Yearim de Judá, para trasladar el arca de Dios, que lleva la inscripción <<Señor entronizado sobre los querubines>>.
7Pusieron el arca de Dios en un carro nuevo y la sacaron de casa de Abinadab. Uzá y Ajió guiaban el carro. 8David y los israelitas iban danzando ante Dios con todo entusiasmo, cantando al son de cítaras y arpas, panderos, sonajas y trompetas. 9Cuando llegaron a la era de Quidón, los bueyes tropezaron, y Uzá alargó la mano para sujetar el arca. 10El Señor se encolerizó contra Uzá por haber alargado la mano  al arca, y murió allí  mismo, delante de Dios. 11David se entristeció porque el Señor había arremetido contra Uzá, y puso a aquel sitio el nombre de Arremetida de Uzá, y así se le llama ahora. 12Aquel día David temió a Dios y dijo:
-¿Cómo voy a llevar a mi casa el arca de Dios?
13Y no la llevó a su casa, a la Ciudad de David, sino que la trasladó a casa de Obededón, el de Gat. 14El arca de Dios estuvo tres meses en casa de Obededón, y el Señor bendijo a la familia de Obededón y todas sus cosas.

Explicación.

13-15 Respecto a 2 Sm, la traslación del arca a Jerusalén sigue un orden inverso. Allí teníamos primero un par de batallas con los filisteos y después la traslación en dos etapas; aquí las batallas con los filisteos se leen dividiendo las dos etapas. Así resulta que el primer acto oficial de David, después de su coronación, es decidir la traslación y realizar la primera etapa; viene la interrupción de las batallas y después realiza la segunda etapa. Este bloque es tan largo como la coronación. Se describe con más detalle la ceremonia y nos perdemos las andanzas del arca descritas en los libros de Samuel; así no se nos dice cómo llega el arca a Quiriat Ye´arim (= Villasotos).

13,1-5 David celebra consejo, primero con sus oficiales, después con la asamblea allí presente, y añade la consulta a Dios, que se haría por medio de un oráculo; la misma arca pudo ser el medio de la consulta. Según el contexto, se encontraban aún en Hebrón; el punto de vista es Jerusalén. La traslación tiene que ser una fiesta de peregrinación de todo Israel, cuyos límites extiende el autor enfáticamente al norte y al sur más allá del territorio de las doce tribus, abarcando los dominios imperiales.

13,6 * = Villasotos.

13,7-11 El autor sigue de cerca a 2 Sm 6,2-11. El incidente le interesa porque subraya la división de funciones, que conocemos por la tradición sacerdotal de Lv y Nm. Uzá y Aijó no eran levitas; podían guiar el carro, pero no tocar el arca, cosa reservada a los levitas. Menos mal que el castigo de la profanación se limitó al culpable, y la descarga de sacralidad no afectó a toda la congregación, como podía suceder a causa del atentado. El culpable fue ejecutado por Dios mismo, sin intervención humana. Es algo como el círculo sagrado del Sinaí, donde ningún profano podía penetrar, bajo pena de muerte (Éx 19,21). Tampoco David era de linaje sacerdotal o levítico; de ahí su temor sagrado. El arca aparece ya como objeto numinoso, con su doble virtud de fulminar y bendecir.

1 CRÓNICAS. CAPÍTULO XII.

Guerreros que se unieron a David en tiempos de Saúl

121Lista de los que fueron a Sicelag para unirse a David cuando éste se había desterrado a causa de Saúl, hijo de Quis. Eran de los soldados más valientes en el combate; 2manejaban el arco y podían lanzar piedras y disparar flechas con ambas manos. Pertenecían a Benjamín, la tribu de Saúl. 3Ajiezer, el jefe, y Joás, hijos de Semaá, de Guibeá*; Yeziel y Félet, hijos de Azmaut; Beracá y Jehú, de Anatot; 4Yismayas, de Gabaón, uno de los treinta valientes y destacado; 5Jeremías, Yajziel, Juan, Yozabad, de Guederot*; 6Eleuzay, Yerimol, Baalías, Semarías y Sefatías, de Jarif; 7Elcaná, Isaías, Azarel, Yoézer, Yasobeán, corajitas; 8Yoelá y Zebadías, hijos de Yeroján, de Guedor*.
9También algunos goditas se pasaron a David en el refugio del desierto: hombres aguerridos, hechos al combate, diestros con el escudo y con la lanza, osados como leones, ágiles como cabras monteses. 10Su capitán era Ezer; Abdías, segundo; Eliab, tercero; 11Mismaná, cuarto; 12Jeremías, quinto; Atay, sexto; Eliel, séptimo; 13Juan, octavo; Elzabad, noveno; 14Jeremías, décimo; Macbanay, undécimo. 15Todos estos gaditas eran mandos del ejército: el inferior mandaba cien hombres, el superior mil. 16Estos son los que el mes de abril cruzaron el río, cuando el Jordán rebasa las dos orillas y cierra los valles a levante y poniente.
17También algunos benjaminitas y judíos fueron al refugio de David. 18Este salió a su encuentro y les dijo:
-Si venís en son de paz, para ayudarme, yo iré de acuerdo con vosotros; pero si venís para entregarme a mis enemigos, no siendo yo un criminal, que el Dios de nuestros padres nos examine y juzgue.
19Entonces el Espíritu se apoderó de Amasay, jefe de los treinta, y exclamó:
-Somos tuyos, David.
Estamos contigo, hijo de Jesé.
La paz será tuya
y de tus partidarios,
porque está de tu parte tu Dios.
David los acogió y los asignó a los batallones de guerrillas. 20También algunos de Manasés se pasaron a David cuando éste iba con los filisteos a luchar contra Saúl. De hecho no combatió con ellos, porque los príncipes filisteos decidieron licenciarlo, pensando: <<Se pasará a Saúl, su señor, llevándole nuestras cabezas>>. 21Y cuando volviía a Sicelag se le pasaron algunos de Manasés: Adnaj, Yozabad, Yediel, MIguel, Yozabad, Elihú y Siltay, generales de Manasés. 22Combatieron en guerrillas a favor de David. Todos eran hombres de armas y llegaron a jefes del ejército.
23Día tras día llegaban a David nuevos refuerzos, hasta que dispuso de una tropa innumerable.

Guerreros que vinieron a Hebrón para hacer rey a David

24Número de los guerreros que se presentaron armados a David, en Hebrón, para traspasarle el reino de Saúl, cumpliendo el oráculo del Señor:
25Seis mil ochocientos de Judá, armados de escudo y lanza, equipados para el combate. 26Siete mil cien valientes de Simeón, armados. 27Cuatro mil seiscientos de Leví. 28Yehoyadá, jefe de los aaronitas, con tres mil setencientos. 29Sadoc, joven y valiente, con veintidós jefes de su familia. 30Tres mil de Benjamín, parientes de Saúl, que hasta entonces habían permanecido fieles en su mayor parte a la casa de Saúl. 31Veinte mil ochocientos valientes de Efraín, famosos en sus familias. 32Dieciocho mil de media tribu de Manasés, designados nominalmente para ir a proclamar rey a David. 33Doscientos jefes de Isacar, y todos sus hermanos a sus órdenes, inteligentes y oportunos para apreciar los derroteros de Israel. 34Cincuenta mil de Zabulón en edad militar, equipados con toda clase de armas y que peleaban con toda el alma. 35Mil jefes de Neftalí, con treinta y siete mil hombres provistos de escudo y lanza. 36Veintiocho mil seiscientos danitas, armados. 37Cuarenta mil de Aser, en edad militar y armados. 38De Transjordania, ciento veinte mil entre rubenitas, gaditas y la media tribu de Manasés, provistos de toda clase de armas.
39Todos éstos, hombres de guerra, en edad militar, decididos, llegaron a Hebrón dispuestos a nombrar a David rey de todo Israel. También los demás israelitas estaban de acuerdo en nombrar rey a David. 40Permanecieron allí tres días, comiendo y bebiendo a expensas de sus hermanos. 41Además, todos los de la región, incluso los de Isacar, Zabulón y Neftalí, venían con asnos, camellos y bueyes trayendo provisiones: harina, pan de higo, pasas, vino, aceite, bueyes y ovejas en abundancia, porque Israel estaba en fiesta.

Explicación.

12, 1-8 La lista es original del autor. Encabeza la serie un grupo de benjaminitas, es decir, de la tribu de Saúl; y se incorporan a David cuando se ha desterrado a territorio filisteo. Es como un recuerdo dramático de tiempos difíciles en el momento de la coronación. Ganándose a esos benjaminitas, David perseguido iba ganando terreno, establecía una cabeza de puente en la tribu rival. Era proverbial la destreza de los benjaminitas como honderos.

12,3 * = Loma.

12,5 * = Tapias.

12,8 * = Cercado.

12,9-16 Los gaditas procedían de Transjordania: otra cabeza de puente para el futuro poderío de David. Su destreza bélica se ejercita en la lucha de cerca; pasando el Jordán en crecida demostraron su valor. Valentía y agilidad son las virtudes tradicionales del guerrero israelita (lo canta David en su elegía por Saúl y Jonatán, 2 Sm 1,23).

12,17-19 Al llegar al grupo de judíos, en vez de lista de nombres leemos un oráculo profético, provocado por la apelación a Dios de David. Sus palabras tienen un vago antecedente en el discurso de Yotán (Jue 9). Según el profeta, Dios se ha puesto de parte del inocente perseguido, frente al perseguidor culpable; por medio de David apoyará a sus partidarios (compárese con Gn 12,3). Estar con David es estar de parte de Dios. Un guerrero se transforma en profeta para dar testimonio a favor de David; en esas palabras parece escucharse una alusión polémica al grito del cisma (1 Re 12,16).

La desconfianza de David al recibirlos se explica por su situación en el refugio de Adulán, acosado por las tropas de Saúl; recuérdese el caso semejante de Sansón en Jue 15,9-13.

12,20-22 1 Sm 29. No nos dice si estos manasitas son del grupo oriental o del occidental. En cualquier caso representan una tribu numerosa y bien situada. Con esta mirada hacia atrás el autor ha evocado algunos momentos difíciles de la carrera de David, pero subrayando más sus triunfos que sus penalidades.

12,24 Lo que parecía un plebiscito nacional era en realidad el cumplimiento de una profecía y una elección divina. El oráculo mueve a los hombres, crea la unanimidad, mueve la historia.

12,25-38 Por la mención aparte de Leví, el número de las tribus asciende a trece; aparte el tradicional desdoblamiento de Manasés. Más de trescientos treinta mil guerreros congrega el autor en la aldea de Hebrón; mejor dicho, en esta página,  y no cuenta los voluntarios de intendencia. Es casi un primer censo.

En el concierto de escuadrones bélicos destaca ese grupito de Isacar (v.33), que sobresale por su prudencia política. No se parece mucho al "asno robusto" de Gn 49,14.